Soy una persona normal, tengo para comer, para estudiar, para
salir con los amigos, pero me quejo e incluso me deprimo. . . entonces pienso
cómo habría sido mi vida si no hubiera tenido las piernas, lo mal que lo
hubiera pasado, y doy gracias por tenerlas; entonces
doy gracias porque tengo la vista, y pienso también en el mal rato que
sería ser ciego, . . . y pienso entonces que sí tengo amigos, y me doy cuenta
de que mi vida sin ellos sería una tortura, y doy gracias también . . . y
pienso entonces, que en ese momento si hubiera sido ciego, sin recursos, o sin
piernas, ni cualquier otro atributo, habría dado CUALQUIER COSA por ser quien
soy ahora mismo . . . y me doy cuenta de que soy el que quiero ser y que no
está tan mal . . . y pienso entonces que soy ese chico desgraciado en el que
acabo de pensar y que estoy deseando cambiar y entonces, por arte de magia, cumpliéndose, y
llegando a ser el que soy ahora. Sonrisa al canto. Acaso me merezco lo que tengo, NO. Quién
soy yo para decidir tener una sordera o no, o ser pobre, . . . y si hubiera
podido elegirlo, no habría elegido ser lo que soy ahora . . . uno de los
principales problemas de la gente es que no valoramos lo que tenemos, hasta que
lo perdemos, … absolutamente nada habría cambiado si yo hubiera tenido un
problema en el corazón y no pudiera moverme de la cama, y no tendría potestad
para cambiarlo, pero no tengo ese problema y no lo agradezco, y me fijo en que
no soy el más guapo, o el más inteligente . . . pero tendría que agradecer que
estoy vivo y que SOY.
Soy el fruto de dos personas, que queriéndome o no me han
permitido ser como soy. Incluso cuando pasó todo lo necesario para que yo
naciera, yo no existía y no tuve nada que ver, no tengo derecho a quejarme de
lo que no tengo, porque no tengo ningún poder ni lo he tenido, para decidir
siquiera nacer. . . la vida que vivo no es mía, es un regalo, y soy feliz
simplemente por tenerlo. . . de lo único que puedo quejarme, y es algo que
nadie suele hacer, es de mi propia
personalidad, que es lo único que puedo cambiar. . .
Hay gente que cuando su equipo marca un gol sube en euforia y
es feliz, pero es que acaso tu cuerpo no es el mismo cuando tu equipo marca un
gol que cuando no, entonces no dependemos de marcar un gol para ser felices, podemos
elegir ser felices porque hoy el autobús ha llegado a su hora, ¿porque no?,
pero lo mejor es que podemos elegir sonreír porque el autobús no ha llegado a
su hora hoy, ¿y porque no?
Mi problema no es que me sienta deprimido porque mi vida no
es perfecta . . . mi problema es que no tengo capacidad para expresar mi
euforia . . . tengo ganas de hablar, de bailar, de gritar y subir una pendiente
muy larga. . . tengo ganas de compartir mi alegría, tengo ganas de nadar hasta el
cansancio total, tengo ganas de abrazar sin motivo. . .
Porqué tantas normas de comportamiento en las relaciones,
porqué no saludar de la misma forma a las personas que acabas de conocer, como
si fueran amigos de toda la vida. . . porqué no cerrar los ojos al ir por la
calle o jugar a imaginarte como serán las personas que no conoces . . . muchas
veces no nos damos cuenta de que la que nos vende la comida en la cafetería ha
quedado por la noche para salir con ese vecino con el que solo compartimos un
hola y un adiós. . . y que tiene un primo que tiene un hijo que acaba de leer
el libro que estás buscando y que no encuentras. No somos el centro del
universo, ni siquiera el centro de nuestro pueblo, ni siquiera de nuestra
familia, ni nos conoce la infinita mayoría de los miles de millones de personas
que hay en el mundo, ni nos conocerán jamás . . .
La gente ya no habla de lo que tiene que hablar, porqué no
desperdiciar una tarde hablando de la existencia o no de Dios, o hablando del cambio del mundo. Nada de hablar de estudios, trabajo o del tiempo; solo del porqué de los giros
del sol, o porqué apenas hay coches verdes. . . Puede ser que uno de los días
que mejor recuerdo pasar con un amigo, fuera casi totalmente en silencio, y
¿por qué no? El silencio es la conversación más difícil de mantener, pero a
veces me gusta estar en silencio y mirar cómo haces las cosas que sueles hacer,
mirar como respiras o lo que le dices a otras personas, me encanta escuchar a
la gente, porque mis ideas ya me las sé de memoria . . .
Me apasiona entrar a los sitioa con una sonrisa de oreja a oreja y
ofrecer mis buenos días a cualquier persona que me encuentre, porque sonreír es
como mi droga, a la que echo de menos cuando no llevo encima. . . muchas veces
pienso en la gente que se enfada con los amigos o los padres sin motivo, yo no
me enfado porque valoro demasiado el tiempo que estoy contigo para
desperdiciarlo con tiempos muertos, . . . una simple conversación que pasa
desapercibida, no es solo una conversación, es un pedacito de tu personalidad
que tímidamente se escapa montado en una palabra. . . y que puede volver de la
misma manera meses después de la mano de aquel a quien se lo contaste y
golpearte fuerte diciendo “te escucho, y aún me acuerdo de lo que me dices, porque para mí eres importante”. . .
Lo que más me gusta de esta reflexión es que sé que te
influenciará, al menos mínimamente, y entonces yo ya seré un poquito más feliz,
porque te habré contagiado mi alegría y eso para mí es suficiente.
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